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Exposición

Marte

El espejo rojo

Este proyecto concibe Marte desde diferentes enfoques y disciplinas. El relato que se intenta desplegar es polisémico y abierto, igual como lo es nuestro conocimiento actual sobre la naturaleza última del universo que habitamos.

La intensa desmitificación provocada por los extraordinarios avances científicos en el conocimiento del Planeta Rojo no impide contraponer la existencia de una mitología experimental que alimenta y renueva el enigma y la maravilla, como fuentes permanentes en la investigación de un sentido más complejo y profundo.

El viaje, la guerra, la vuelta a casa, el miedo ancestral al Otro y a los Otros, las pulsiones prometeicas, los desafíos titanistas, el miedo y el terror como instrumentos de poder, las ficciones que anticipan la realidad, las realidades impregnadas de ficción, la existencia de vida alienígena, la supervivencia extrema, la gestión de los recursos ambientales, la posibilidad o imposibilidad de un planeta B, el futuro de la humanidad en la era de la emergencia climática, nuestro lugar verdadero en un universo infinito en todas las direcciones.

Con esta perspectiva, Marte se convierte en un espejo para continuar indagando nuestra condición y nuestro futuro como especie en el siglo xxi.

El proyecto expositivo funciona como un núcleo inspirador de todas las temáticas mencionadas para potenciar un relato en el que la ciencia, el arte y la literatura interactúan y se contaminan en un futuro que nos enfrenta a encrucijadas decisivas para la supervivencia de la humanidad en la Tierra.

Comisariado: Juan Insua

Ámbitos de la exposición

 

Marte en el cosmos antiguo

Mars Balearicus. 400 a.C. Bronce. © Museu de Mallorca

Ares, en la mitología griega (Marte en la romana), es una de las potencias divinas que tienen el monopolio de los asuntos relacionados con la guerra. Se trata de una constante presente en las diferentes tradiciones y cosmogonías antiguas, y un primer factor arquetípico asociado a la potencia masculina, las virtudes guerreras, el furor de los combates. Encarna una fuerza necesaria para sobrevivir y vencer, pero también la desmedida de una energía letal, si no es sometida a un orden superior dotado de medida y razón. Es significativo que las potencias de su séquito sean, entre otras, sus hijos Fobos (miedo) y Deimos (terror), sin olvidar su enfrentamiento con Atena (diosa de la guerra) y su aventura con Afrodita (o Venus), diosa del amor. Así pues, Marte, como símbolo de una masculinidad violenta que recorre la historia de la humanidad hasta nuestros días. Y también Marte interpretado de acuerdo con el lugar que ocupa en los sistemas mentales que configuran el orden vigente hasta el Renacimiento.

 

Ciencia y ficción del Planeta Rojo

Amazing Stories, vol. 1. Núm 9. Diciembre 1926. Gernsback Publications. Ilustración de la cubierta de Frank R. Paul (1884-1963)

La secularización de la conciencia que ha tenido lugar desde la revolución copernicana, impulsada por el desarrollo científico-tecnológico de los últimos siglos, ha permitido el conocimiento progresivo de Marte como cuarto planeta del sistema solar y, a la vez, ha generado una literatura heterodoxa que se corresponde, en buena medida, con las diferentes etapas de la ciencia-ficción, desde H. G. Wells hasta las obras de Ray Bradbury y Kim Stanley Robinson, por mencionar los ejemplos más conocidos. La paradoja es sugerente: el extraordinario avance científico en el conocimiento del Planeta Rojo se entrelaza con una amplia producción cultural en la que Marte ocupa un lugar destacado y se convierte en uno de los iconos privilegiados del imaginario pop. Este proyecto pone el acento en los vasos comunicantes entre ciencia y ficción, ciencia y literatura, ciencia y cultura popular, y explora las influencias y contaminaciones entre científicos, ingenieros, escritores y artistas obsesionados e inspirados por Marte desde finales del siglo xix, lo que sugiere una mitología experimental que cohesiona el discurso expositivo.

 

Marte en el Antropoceno

Misión análoga LATAM III realizada en las instalaciones de la Mars Desert Research Station, en Utah (USA), en mayo de 2019. © Mariona Badenes Agustí

La catástrofe ecológica a la que asistimos a causa del calentamiento global es una evidencia consensuada por la comunidad científica, más allá de los esfuerzos que llevan a cabo los climatoescépticos. Vivimos un momento de emergencia climática que afecta a todas las especies vivientes y compromete el futuro de las nuevas generaciones. El diagnóstico es evidente, pero las soluciones todavía son inciertas. Ante la complejidad de la situación, hay voces que proponen la colonización espacial como salida inevitable, y voces que reclaman soluciones urgentes para salvar nuestro único hogar posible durante muchos años: el planeta Tierra. Y aquí es donde Marte, como probable (o imposible) planeta B, refleja la trascendencia de nuestra crisis ecológica global. Marte como espejo para revisar los estadios (y los estratos) de nuestra conciencia y la profunda brecha existente entre el saber y el hacer. Marte como metáfora de nuestras tendencias patriarcales ancestrales, titanistas y prometeicas, Marte para seguir buscando respuestas sobre el origen de la vida (terrestre y extraterrestre), pero también para tomar conciencia de un mundo sin nosotros.

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