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Faros del segle XX

Exposición

Faro Le Corbusier

Visto por Fernando Marzá y Pep Subirós

Hombre de letras: así resumía el pasaporte de Le Corbusier (1887-1965) su compleja personalidad profesional. También habría podido poner artista, arquitecto urbanista, pintor, inventor, diseñador, filósofo, escritor, poeta, conferenciante, agitador, polemista, promotor, organizador, ya que su actividad en todos estos campos fue extensa e intensa. Pero eligió hombre de letras, es decir, hombre de ideas, seguramente porque, a pesar de ser conocido sobre todo por sus creaciones en el campo de la arquitectura y el urbanismo, él mismo afirmaba que "el mundo no ha sido transformado por cosas nuevas, sino por ideas nuevas, ya que las cosas no son más que los detectores del pensamiento" (En defensa de la Arquitectura, 1929).

En efecto, aparte de concebir, proyectar y realizar una obra arquitectónica y urbanística de extraordinaria importancia y singular calidad, Le Corbusier fue un pensador original, un escritor prolífico y un incansable agitador cultural que a lo largo de toda su vida intentó iluminar -a veces hasta deslumbrarnos- los escollos en que se estrellaba la arquitectura y la ciudad tradicional, proponiendo rutas alternativas. Por lo tanto, si a alguien le sienta bien la metáfora de faro del siglo XX en el terreno de la arquitectura y el urbanismo, éste es, sin lugar a dudas, Le Corbusier.

Nuestra pretensión, evidentemente, no es presentar al personaje en toda su complejidad, sino la de destacar e ilustrar tres aspectos de su obra y de su influencia: en primer lugar, el carácter radicalmente provocativo de su obra teórica; en segundo lugar, las principales innovaciones técnicas y conceptuales desarrolladas en sus proyectos, construidos o no, y, en tercer lugar, la explotación realizada por planificaciones, promotores y políticos sin muchos escrúpulos.

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